Era una noche rara, aquella noche lugubre y espesa… en la que ellos decidieron darse una oportunidad. Gabriel y Fiorella se encontraron el la puerta de la más importante institución estudiantil anglosajona en el Perú. Así lo habian acordado… así tenía que ser.
Ella con un vestido de juerga, él con prendas de aventura (desentonando con el hecho de vuestra salida), además de cargar con una mochila de backpacker. Eso no podía ser posible! Gabo no se encontraba digno de una noche de diversión… tendría que cambiarse sin llegar a su casa. La única solución, ocupar un hostal de aquellos moribundos de la Av. La Marina para la transformación requerida. Fiorella y su cara de terror se asomaron inmediatamente mientras era jalada hacia el hostal. “Solamente una ducha, me cambio y salimos” – decia Gabo con una sonrisa en el rostro, mientras Fio perdía su mirada entre las escaleras hacia el 3er piso del edificio.
Ya en la habitación, la chica, comoda y desfachatada, se sentó en la cama que aguantó innumerables encuentros amorosos desconocidos… pero ella solo tenia como propósito… ver la televisión. Él en la ducha pensaba en la estrategia para sucumbir en el plan maestro… obviamente, no salir de allí. Así lo habia planeado, así tenía que ser.
Una conversación informal, unas risas despreocupadas, unas copas y una cama se confabulaban para que el plan siguiera su curso… pero Fio tenía otra idea – “Salimos sí o sí..” – Con lo cual Gabriel solo atino a aceptar. Ya en aquellas calles llenas de parejas y grupos sociales encontraron un sitio… un pequeño antro en donde caer… antro con nombre de nirvana pendenciero que sería el lugar donde un par de sangrías y chelas abriría el apetito a más.
Esa sonrisa, esa que se procura cuando el alcohol sucumbe tus venas aparecío en ella… es allí cuando el se dio cuenta, tenía que atacar!!! tenía que avanzar!!!. Así lo habia pensado, así tenía que ser. Un beso apasionado, ósculo desenfrenado remeció la adrenalina, tal y como corriente suspicaz que frecuenta nuestros sentidos…. que deliciosa la sensación, que provocante la situación. Ya no quedaba más… un baile sin gracia y dos vasos vacios… solo deseaban irse… claro está… cada uno, con un plan diferente.
“Ya no puedo regresar a mi casa, es muy tarde para la zona y muy temprano para llegar”- decía Fio, mientras pensaba en la factibilidad de regresar al hostal… obviamente él lo tomaría como una aceptación.. como una insinuación… como un hecho. Así debía acabar… así tenía que ser. Nuevamente en el hostal, procuraron echarse en la cama hasta que alguien realice el primer movimiento. La naturaleza de hombre lo impulsó a tocarla, acariciarla, juguetear y palpar; a lo que ella respondió con escalofrío a no hacer nada. Gabo la tenía clara, avanzar un poco más a cada paso hasta llegar a la supremacia… hasta que ella atinó a responder los movimientos…. una mirada tierna y frágil para decir- “No hagamos más por favor, soy virgen”. El silencio se apoderó de él, de ella, de la habitación y de la vida.
Gabriel volvío a pensar y recapituló… era necesario todo esto? era factible seguir? era de caballeros sucumbir solo al deseo y más nada? No podía más.. pues ahora en su cabeza estaba: Así me olvido de todo… así tenía que ser. Durmieron juntos, y solo eso… aquello que algún día será una anecdota más en sus vidas, en esas vidas que tomaran distintos rumbos y las cuales recordarán el hecho como una noche de esquisita sensación, más no de un impactante resultado.