Luego de un análisis superficial del asunto, propongo una teoría acerca de la percepción de un hombre frente a las mujeres que conoce y tienen un lugar en su vida. Para ello podemos clasificarlas en tres grupos globales que probablemente cualquier parroquiano común y silvestre podrá identificar.
Si eres como yo, leerás esta clasificación y empezarás a poner a las feminas de tu vida en cada uno de los sacos propuestos por este humilde servidor. Es así como tenemos a: Las que uno quiere, Las que uno ama y Las que uno desea.
Las que uno quiere – Son aquellas no familiares directas que nos encantan con su compañía. Es decir, amigas supercheveres con las que nos llevamos bien, que te divierten, con las que te procuras un café o unas chelas, que te parecen locazas, que te alucinan, que te acompañan en tus sesiones de dolor frente al amor perdido o con las que siempre podrás contar para cualquier asunto no sexual. Dependiendo del tipo de macho que seas, este número de mujeres podría ser reducido para transladar a sus fervientes integrantes a otros que para tí sean más interesantes. Particularmente yo considero que en el transcurso de tu vida, no puedes (ni deberías) quedarte en todo momento sin al menos una.
Las que uno ama – Se dividen en 2: las familiares y las amantes. En la familia pues obviamente encontraras el amor maternal, el de abuela, el de hermanas y primas, aquellas que defenderás y celarás, que verás con cierto cariño natal que no se comprende al explicar. Puedes pelear y molestarte con ellas, pero… como dicen… familia, siempre es familia.
Luego están las amantes, que obviamente serán en el transcurso de tu vida, todas aquellas que llamas enamoradas, ex-enamoradas, novias y, quien sabe, esposas. Y por tanto, aunque no lo admitas, siempre tendras un bichito que en el fondo las diferenciaran de Las que uno quiere. Suele ser el grupo más reducido, pero también es aquel grupo con el que mayor lazo de fuerza puedes alcanzar.
Las que uno desea – Esta es la clasificación más interesante, y las que en tu femme universe.. representarán del 60% al 80% de la población conocida. Son aquellas que ves por la calle y procuras un aliento. Las que intimidan o arrebatan; las que te gustaron de chibolo y se pusieron buenazas de grande; las que conociste por las casualidades de la vida en un local citadino; las inexplicables supercariñosas contigo; las amigas buenotas de tu grupo de amigas de Las que uno quiere; las que tienen solo un curso contigo en la universidad o instituto por que son ricas y relajadas; las que quieres conocer aunque la conexión más cercana sea la prima, que es enamorada del pataza de la promo de tu amigo del cole. Aquella que ya conoces y con la que tienes ciertos juegos inocentes que procuran una complicidad entre los dos. También podemos encontrar aquellas con las que tuviste un “momentum” y que luego no viste (o quisiste ver); las que quisieron algo pero no lograron conquistar tu mundo; y las que (aunque suene irreal y divertido al mismo tiempo) también sienten solo ese deseo contigo. De modo que cuando un hombre piensa, en lo que relaciones sexuales se refiere, siempre habrá al menos uno u dos ejemplares que estarán en nuestra mente, quieras o no… es la pura verdad.
Ahora, nadie puede asegurar, pero es muy probable que ciertas personas puedan pasar de un grupo a otro. Esto en la medida del conocimiento y el trato que procuramos con ellas. Aquellos deseos que luego de un agarre o una salida, se convierten en amigas recontra complices y alucinantes. Aquellas que al ser supervacanes y simpáticas se confunden en nuestro cerebro con deliciosos bocados que se vuelven deseados conforme la amistad se desvanece. Probablemente este último suele ser el más complicado, pues el límite entre lo que quieres con cariño y lo que deseas con pasión puede transtornar la relación o hacerla más compicada. Lastimosamente, en muchos de los casos, estos sentimientos se confunden lo cual produce un alejamiento por las dos partes.
Esta vez si espero comentarios de la gente, para definir un poco mejor este tema… ojala pueda obtener alguna orientación o apoyo respecto a las mujeres, puesto que al ser un analisis superficial… probablemente todo lo que haya dicho sea solo producto de mi mente.