
Saber que la situación ya no da para más realmente cambia la perspectiva de uno. Pensar que todo está relativamente bien es fingir ese estado de satisfacción al sentir que este conjunto de personas es realmente lo que necesitaba. Yo, ahora vuelvo a quedarme solo… no por que me falten amigos, pareja o familia… es por que lastimosamente me quede sin equipo. La desición ya estaba tomada antes de consultar, y obviamente como individuo independiente no puedo mellar las ganas y necesidades de otras personas por buscar el bien común, algo que yo pensé, definitavamente era parte importante de la formación de un grupo.
Hace dos días, se disolvió de manera definiva lo que conociamos como “El point”. Los cuatro integrantes que decidieron ponerle punche al proyecto, ahora separados y manteniendo la amistad, tuvieron una pequeña reunión en el Starbucks y luego en el Marina Park. Como bien se los dije directamente, yo no puedo fingir mi disgusto frente a la ruptura del grupo. Tampoco puedo mentir al decir que estaba completamente seguro de que el proyecto pudiera en algún momento ver la luz… pero de igual manera pensaba que, como equipo estaríamos siempre juntos intentando sacar a flote cada proyecto o burrada que se nos ocurriera.
Es triste ver como algo que nunca empezó con relativa fuerza, se desvanesca en tan poco tiempo. Es complicado pensar por que la gente se comprometió en algún momento mantener siempre un vínculo, para luego darse cuenta de que sus prioridades en el tiempo cambiarían tan rápidamente.
No se como quedará esto, quizas siento ahora un trago amargo por la insertidumbre en la que me he quedado, ya que cada uno de mis compañeros tiene un nuevo plan a la vista (empresa, universidad, trabajo), mientras yo veo como mis espectativas se desvanecen con forma de un producto con nombre propio que quizas jamas verá la luz del día. Meditaré en estos días lo grueso de la situación, y el reencuentro con mis deseos, para así poder definir que es lo que voy a hacer este año.
Gracias muchachos por lo poco que pudimos compartir, de mostrar un poco nuestras capacidades y debilidades frente a estos retos, grandes o pequeños, que pone la vida misma. Siento que luego de este pequeño bajon podré realizar las cosas con algo más de madurez, menos dejadez, igual emoción, y quien sabe… con alguno de ustedes a la vuelta de la esquina para proyectar nuestros sueños e ideas.








